Una alianza entre el Fondo Colombia en Paz – Programa Colombia Sostenible, la Fundación Fondo Agua por la Vida y la Sostenibilidad, y la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla demuestra que la producción de alimentos y la conservación ambiental avanzan para transformar territorios desde la autonomía local.
Una alianza por el territorio
En el municipio de Florida, sur del Valle del Cauca, región marcada por una historia de tensiones y brechas socioeconómicas, nació una apuesta por el futuro: Valle Rural Productivo y Sostenible. Este proyecto reúne al Fondo Colombia en Paz – Programa Colombia Sostenible, la Fundación Fondo Agua por la Vida y la Sostenibilidad, y la Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, en una unión de esfuerzos que apuesta por transformar territorios a través del desarrollo rural sostenible.
Junto al Resguardo Indígena Triunfo Cristal Páez y las organizaciones de productores campesinos y afrodescendientes, ASOFACASJO, ASOPLAF y ASOCHOCOCITO, el proyecto ha fortalecido procesos que impulsan la conservación de los ecosistemas y la producción sostenible de plátano y banano, generando cambios en el fortalecimiento de la organización comunitaria, el rol protagónico de las mujeres y la capacidad colectiva de colaboración para sostener estos logros en el tiempo.
Primera fase (2020–2023): las raíces de una transformación colectiva
La primera fase del proyecto sembró las raíces de transformación social, ambiental y productiva en el territorio:
• 164 familias desarrollaron capacidades técnicas, organizativas y ambientales.
• 250 hectáreas restauradas y conservadas, en el Resguardo Indígena Triunfo Cristal Páez; de las cuales, 30 hectáreas se intervinieron bajo el esquema de Pago por Servicios Ambientales.
• 68 unidades productivas participantes duplicaron la producción de banano y mejoraron la de plátano en más de un 15%.
• Una planta de transformación de plátano y banano en snacks y otros productos derivados, liderada por las asociaciones de productores.
Estos resultados no solo representaron avances en la autonomía productiva de las familias, sino que fortalecieron el tejido social y la confianza entre comunidades, instituciones y aliados estratégicos; capacidades que fueron la base para el impulso de una segunda etapa de profundización.
Segunda fase (2024-2025): cosechando un territorio más próspero
Con inversión estratégica complementaria, el proyecto potenció la restauración de ecosistemas estratégicos y la resiliencia y competitividad en la producción agroecológica de plátano y banano, logrando así:
Ecosistemas que se recuperan desde el saber territorial
• 198 hectáreas intervenidas en cinco comunidades del Resguardo Indígena Triunfo Cristal Páez, integrando sistemas productivos con la recuperación de ecosistemas estratégicos. Se mantuvieron 140 hectáreas ya restauradas y se recuperaron 58 hectáreas adicionales.
• 17 viveros comunitarios liderados por mujeres integran una red productiva que fortalece capacidades locales para la producción de material vegetal nativo e impulsa la autonomía económica de 25 mujeres y sus familias. Este logro es clave porque permite a las mujeres encontrar oportunidades de desarrollo económico para sus familias, a la vez que contribuyen a la conversación de su territorio.
• Herramientas de monitoreo de fauna con cámaras trampa implementadas, contribuyen a la conservación y recuperación de la biodiversidad local al registrar especies de alta importancia para la región como tigrillos, tayras, aves, venados y oso de anteojos.
“No solo estamos restaurando la tierra, pasando de potreros a corredores ecológicos y sembrando más de 3.000 plántulas nativas; estamos asegurando un relevo generacional. Ver a los jóvenes activos en los viveros y en la protección de los bosques es la mayor evidencia de que estamos cumpliendo con el mandato de nuestros mayores de conservar la vida y el agua para el futuro.”
Julio César Lulico, líder del Resguardo Triunfo Cristal Páez
Asociaciones de productores fortalecidas, cultivos más resilientes
• 3 asociaciones de productores fortalecieron sus capacidades de producción, transformación, agregación de valor y comercialización del plátano, al implementar soluciones de riego, herramientas especializadas y registro de seguridad, calidad e higiene INVIMA para nuevos productos derivados del plátano.
• 2 biofábricas para insumos construidas y 3 bancos de herramientas asociativos conformados, impulsan el intercambio de conocimientos, fortalecen la eficiencia de los cultivos y reducen los costos operativos de los productores.
“El proyecto nos está permitiendo cumplir un sueño, no solo de familia, sino de territorio. Volver el plátano una empresa, donde nosotras como mujeres somos centrales en la producción.”
Ana Greis Guegia, productora de ASOFACASJO
El logro más significativo del proyecto está en la gestión colaborativa que se empieza a cultivar en el territorio: una capacidad instalada que permitirá a las comunidades seguir avanzando con autonomía y de manera articulada, más allá del ciclo del proyecto.
“El resguardo deja las puertas abiertas para que todos, como comunidades indígenas, afro, empresa privada y públicos, podemos compartir experiencias que nos permitan sacar adelante el territorio. Los brazos están abiertos para que construyamos juntos.”
Julio César Lulico, líder del Resguardo Triunfo Cristal Páez
Aliados estratégicos respaldan el camino recorrido y los resultados alcanzados
En el marco de la segunda fase del proyecto, el pasado 25 de marzo de 2026 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Colombia en Paz realizaron una visita de campo a Florida, con el propósito de validar el avance del proyecto.
Entre risas y tostadas de plátano frescas producidas por los participantes, las entidades aliadas recorrieron la planta de transformación, la biofábrica y los viveros, escuchando desde la voz de los protagonistas del proyecto cómo la restauración de la biodiversidad y la producción sostenible de plátano y banano están generando cambios económicos, sociales y ambientales en el territorio.
Este tipo de escenarios de diálogo directo entre entidades aliadas y comunidades, desde el respeto, la horizontalidad y la colaboración, reafirman que el modelo de Valle Rural Productivo y Sostenible avanza hacia la construcción de un país donde los saberes y las capacidades de los territorios tienen un rol protagónico.
Conservación y producción: un camino compartido
Los resultados del proyecto demuestran que la producción de alimentos y el cuidado del medio ambiente están unidos por un vínculo profundo, vital e inseparable. La tierra que nutre, el agua que recorre los territorios, las semillas que guardan la memoria de los pueblos y la biodiversidad que sostiene la vida hacen posible que los alimentos lleguen a nuestras mesas. Y, a su vez, cuando sembramos, cultivamos y cosechamos con respeto, también protegemos esa casa común que nos sostiene.
Cuando las comunidades deciden cuidar su entorno mientras producen sus alimentos, abren caminos de vida, arraigo y futuro. La conservación y la producción avanzan, fortalecen el territorio, protegen la biodiversidad y generan oportunidades sostenibles para las comunidades rurales. Este modelo, que articula actores públicos, privados y comunitarios desde el respeto por las prácticas culturales y el enfoque territorial, se consolida como referente replicable para territorios que buscan transitar hacia el desarrollo sostenible y la construcción de paz.
“Este proyecto ha traído grandes beneficios para las comunidades al fortalecer los principios que nuestros mayores nos han orientado: la conservación, prevención y el cuidado de nuestra madre tierra y nuestro medio ambiente. Para nosotros, este territorio protege la vida; y la vida es el agua. Es un recurso sagrado que conservamos no solo para nosotros, sino para todos los vallecaucanos. Las comunidades indígenas estamos aquí para proteger, conservar y servir a la región y al país.”
Comunidad del Resguardo Indígena Triunfo Cristal Páez
La historia de transformación de los productores y las comunidades indígenas de Florida confirma que sí es posible conservar produciendo y producir conservando.




