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Colombia llevó a Kenia una pregunta incómoda: ¿qué no están mostrando los datos?

por | Jul 15, 2026 | Destacadas, Fundación WWB Colombia, Noticias

En el Global Data Festival 2026, que reunió 1376 participantes de 65 países, la Fundación WWB Colombia presentó evidencia que cuestiona la manera en que se mide el desarrollo. Aunque las cifras nacionales muestran avances en inclusión financiera, los promedios siguen ocultando las barreras que enfrentan millones de mujeres emprendedoras en el Sur Global.

Las estadísticas muestran que Colombia alcanza una tasa de inclusión financiera del 96,3 %. Sin embargo, detrás de ese indicador persiste una realidad menos visible: las mujeres propietarias de micronegocios registran ingresos por ventas 39,9 % inferiores a los de los hombres y dedican casi ocho horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, que corresponde a las tareas del hogar y la atención a la familia, frente a las cerca de tres horas que destinan ellos. La consecuencia es una menor capacidad para generar ingresos, ahorrar y fortalecer sus negocios.

Esa fue la pregunta que Colombia llevó al Global Data Festival 2026, realizado en Nairobi (Kenia), uno de los encuentros internacionales más importantes sobre el uso de datos para el desarrollo, que reunió a 1.376 participantes de 65 países. Allí, la Fundación WWB Colombia advirtió sobre lo que denominó «el silencio de los promedios»: indicadores que muestran avances nacionales, pero que invisibilizan las desigualdades que viven las mujeres en los territorios.

La ponencia, presentada por Soraya Husain-Talero, directora de Investigación de la Fundación WWB Colombia, junto con Dennis Njunge, coordinador de Programas de GROOTS Kenya, puso sobre la mesa una inquietud compartida por muchos países del Sur Global: los datos tradicionales no siempre permiten comprender las condiciones reales en las que viven y emprenden las mujeres.

«En el Sur Global, los indicadores tradicionales suelen reportar tasas crecientes de emprendimiento o inclusión financiera. Sin embargo, esos promedios guardan silencio y ocultan las realidades que enfrentan las mujeres en la base de la pirámide«, explicó Husain durante su intervención.

La investigadora ilustró esta paradoja con el caso colombiano. Aunque la inclusión financiera supera el 96 % a nivel nacional, en las zonas rurales desciende hasta el 65,6 %, una diferencia que evidencia cómo los promedios nacionales pueden esconder profundas desigualdades territoriales.

Cuando el cuidado también explica la pobreza

La investigación presentada por la Fundación WWB Colombia muestra que la exclusión financiera no puede entenderse únicamente como la ausencia de productos o servicios bancarios.

Los datos revelan que las mujeres propietarias de micronegocios destinan 7 horas y 58 minutos diarios al trabajo de cuidado no remunerado, mientras los hombres dedican 2 horas y 55 minutos. Esa carga reduce el tiempo disponible para sus actividades productivas y ayuda a explicar por qué sus ingresos por ventas son, en promedio, 39,9 % menores, con una diferencia cercana a 366 dólares frente a los negocios liderados por hombres. Además, la incidencia de pobreza monetaria en los hogares con micronegocios alcanza el 33 % y aumenta cuando las mujeres son las principales cuidadoras o asumen la jefatura del hogar.

Para construir esta evidencia, la Fundación WWB Colombia desarrolló, junto con el DANE, una nota estadística que combinó la información oficial con evidencia recogida directamente en los territorios, incorporando las voces de las comunidades para comprender el impacto que el cuidado tiene sobre los micronegocios.

Colombia y Kenia: desafíos comunes, soluciones compartidas

Uno de los mensajes centrales de la conversación fue que las desigualdades que enfrentan las mujeres emprendedoras trascienden las fronteras.

«Desde los cafetales del Valle del Cauca hasta las sabanas de Nairobi enfrentamos los mismos desafíos. Hoy la innovación no es una opción; es nuestra única respuesta», señaló el equipo investigador durante la presentación conjunta. «Como regiones del Sur Global compartimos mucho más que problemas; también podemos compartir soluciones».
Desde la experiencia de GROOTS Kenya, Dennis Njunge explicó cómo los modelos comunitarios de financiación han permitido replantear la manera en que las instituciones evalúan el riesgo de las mujeres rurales.

«Las mujeres, frecuentemente catalogadas como de alto riesgo por el sistema financiero, son en realidad socias confiables y transformadoras cuando las finanzas se diseñan alrededor de la confianza, la acción colectiva y las realidades de sus territorios«, afirmó.

Las dos organizaciones también compartieron experiencias concretas para ampliar la inclusión financiera. Mientras GROOTS Kenya presentó sus mecanismos de crédito comunitario dirigidos a mujeres emprendedoras y agricultoras, la Fundación WWB Colombia expuso iniciativas como la Mesa Intersectorial de Inclusión Financiera y el programa Ahorro con Propósito, que combina educación financiera y economía del comportamiento para fortalecer el ahorro formal.

Los debates que marcaron el festival

Más allá de la inclusión financiera, el Global Data Festival dejó sobre la mesa discusiones que marcarán la agenda internacional de los próximos años. Una de ellas fue la necesidad de pasar de hablar de datos generados por la ciudadanía a datos activados por la ciudadanía, reconociendo el papel de las comunidades no solo como proveedoras de información, sino como actores que utilizan los datos para exigir derechos.

El encuentro también advirtió sobre el riesgo de que la inteligencia artificial amplifique sesgos existentes si continúa entrenándose con bases de datos que representan de manera insuficiente a los países del Sur Global. A ello se sumó el llamado a incorporar información territorial, datos geoespaciales y metodologías éticas que permitan comprender mejor fenómenos como las violencias basadas en género y las desigualdades regionales.

El mensaje final fue contundente: mejorar los sistemas de información no es únicamente un desafío técnico, sino una decisión de política pública. Humanizar los datos implica reconocer que detrás de cada indicador existen personas, territorios y realidades que los promedios no siempre alcanzan a mostrar.

Como concluyó la presentación colombiana, la verdadera transformación ocurre cuando logramos humanizar los números, porque solo así los datos dejan de ser estadísticas para convertirse en herramientas que orientan mejores decisiones y contribuyen a cerrar las brechas de desigualdad.

Desde la AFE compartimos esta experiencia como parte de un ecosistema de fundaciones que cree que sumar transforma: articular esfuerzos, compartir aprendizajes y fortalecer la inversión social privada en Colombia.