La organización ha destinado ayuda humanitaria, donaciones en especie y apoyo para la reparación de infraestructura en beneficio de niños, jóvenes, personas mayores y sus familias, en varias regiones del país.
Bogotá D. C., 16 de septiembre de 2026. Tras el terremoto que afectó a distintas regiones de Colombia el pasado 10 de agosto, cientos de niños, jóvenes, personas mayores y familias vinculados a instituciones sociales vieron alterada su cotidianidad: hogares para personas mayores debieron evacuar a sus residentes, colegios suspendieron actividades por daños estructurales y comunidades enteras quedaron con dificultades para acceder a alimentos y otros elementos básicos. Frente a esta emergencia, la Fundación Ramírez Moreno tomó una decisión: concentrar buena parte de sus recursos para apoyar a las instituciones y personas más afectadas.
Desde los primeros días posteriores a esta catástrofe natural, un equipo de la Fundación se dio a la tarea de contactar y hacer seguimiento a un amplio número de instituciones —hogares de personas mayores, colegios, congregaciones religiosas, parroquias, universidades y fundaciones sociales— ubicadas en departamentos como Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Tolima, Chocó y Cauca, algunos de los más golpeados por el sismo. Este ejercicio permitió identificar afectaciones que van desde daños leves hasta estructuras declaradas no habitables, así como necesidades urgentes de alimentación, aseo y alojamiento temporal.
Con base en esa información, la Fundación ha canalizado donaciones en especie
—kits de alimentos y de aseo, mercados y elementos de primera necesidad— hacia instituciones en Risaralda, Caldas, Quindío, Tolima, Valle del Cauca y Chocó, priorizando hogares de personas mayores, instituciones que atienden niñas, niños y jóvenes, y familias que perdieron su vivienda o su fuente de ingresos a raíz del sismo.
De manera paralela, la Fundación ha destinado recursos económicos para atención humanitaria inmediata y para obras de reparación y reforzamiento estructural en instituciones con daños graves, entre ellas conventos, colegios y centros de atención a personas mayores en ciudades como Cali, Armenia, Manizales, Pereira, Buenaventura, Quibdó y Caicedonia, Chinchiná, con el propósito de que puedan retomar su operación en condiciones seguras para quienes atienden y para sus beneficiarios.
“Nuestro compromiso desde el primer día ha sido escuchar a cada institución, entender su realidad particular y acompañarla de la manera en que más lo necesite, ya sea con ayuda inmediata o con apoyo para reconstruir lo que el sismo afectó. Detrás de cada solicitud hay niños, personas mayores y familias que confiaron en estas instituciones, y ese es el centro de nuestra respuesta”, señaló Mónica Moreno Bejarano, directora ejecutiva de la Fundación Ramírez Moreno.
Para la Fundación Ramírez Moreno la prioridad es clara: no dar espera para garantizar la continuidad en la prestación de servicios que son fundamentales para el bienestar de la población más vulnerable del país. Para ello, cuenta con un presupuesto de más de $3.600 millones de pesos destinado a la atención de esta emergencia, con el cual ya ha respondido a 46 instituciones reportadas en 7 departamentos (Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Tolima, Chocó y Cauca), que benefician a cerca de 4.250 personas.
La reconstrucción apenas comienza. Mientras algunas instituciones ya avanzan en la reparación de su infraestructura, otras siguen a la espera de conceptos técnicos y presupuestos definitivos para poder iniciar obras. Por eso la Fundación Ramírez Moreno mantiene activo su acompañamiento y continuará haciendo seguimiento a cada caso, hasta que todas las instituciones afectadas puedan volver a operar con normalidad y en condiciones seguras para quienes atienden y para sus beneficiarios.

