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Con el aumento de las protestas de la gente, ¿por qué los filántropos están quedando rezagados con respecto al cambio climático?

Un movimiento de soluciones de propiedad comunitaria requiere inversión. Las personas, cansadas de la inacción de los funcionarios públicos y arriesgándose a ser arrestadas, se están tomando las calles por el cambio climático en todo el mundo para causar intencionalmente alteraciones de orden público. Es hora de dar un paso atrás, sacar los lentes de ángulo amplio y perseguir activamente un cambio de paradigma que coincida con las acciones climáticas de las personas en el sector filantrópico.

 Durante décadas, las inversiones filantrópicas se han enfocado en reducir el uso de combustibles fósiles, una misión importante y noble. Sin embargo, esto ha sido a expensas de soluciones más sistémicas, perdiendo tiempo importante. En la última década, miles de millones han sido gastados en políticas climáticas nacionales en los EE. UU., obteniendo un bajo retorno. En general, ha fracasado confiar en soluciones respaldadas por el gobierno, las empresas y estrategias de donación de la vieja guardia. Afortunadamente, las iniciativas impulsadas por la comunidad y los movimientos de base en todo el mundo ofrecen soluciones climáticas innovadoras, efectivas y que cambian el paradigma, fundamentales para mantener en el futuro el calentamiento global de 1.5 ° C.

La inversión en múltiples soluciones climáticas lideradas por la comunidad significaría un progreso duradero y escalable en el bienestar del planeta, deteniendo la industria de combustibles fósiles y la deforestación, y promoviendo la salud pública. Tomemos un ejemplo. El Foro de Pequeños Agricultores Orgánicos de Zimbabue (ZIMSOFF por sus siglas en inglés) promueve prácticas de conservación de semillas y agroecología que mejoran la resiliencia al cambio climático y reducen el carbono hacia prácticas sostenibles del suelo. Estas medidas brindan protección a la biodiversidad en todo el país y seguridad alimentaria para más de 19,000 agricultores rurales y sus familias.

ZIMSOFF es también un líder dentro de La Vía Campesina, un movimiento de 200 millones de campesinos que difunden prácticas agrícolas sostenibles en todo el mundo. Si las inversiones en estos grupos se hicieran a escala, se evitaría que la misma cantidad de carbono que China produciría hasta 2050 ingresara a la atmósfera.

Una corriente de personas motivadas puede actuar en conjunto y tener impactos grandes y duraderos. Por ejemplo, cuando el gobierno ecuatoriano aprobó la perforación petrolera en tierras tituladas para el pueblo Quechua de Sarayaku sin su permiso, la organización comunitaria con aliados nacionales e internacionales llevó a los Sarayaku a expulsar con éxito a las compañías petroleras y mantener aproximadamente 100 millones de barriles de petróleo en el terreno. Al apoyar el trabajo impulsado por la comunidad en las regiones que han sufrido por siglos nuestras prácticas económicas extractivas, las inversiones filantrópicas estratégicas y oportunas en los movimientos ofrecen otra oportunidad para desencadenar soluciones efectivas a los problemas climáticos.

Un moratorio al desarrollo de combustibles fósiles, para el cual la protección de los territorios indígenas es primordial, evitaría que la misma cantidad de carbono que se almacena en todos los bosques del mundo entre en la atmósfera.

La investigación analizada en el nuevo informe, Soil to Sky: Climate Solutions That Work, muestra que las soluciones comunitarias como la agroecología, la gobernanza comunitaria de las energías renovables y el fortalecimiento de los derechos de propiedad en las tierras indígenas pueden capturar cientos de giga toneladas de dióxido de carbono, y son esenciales para lograr un futuro más equitativo. Las comunidades afectadas por el clima tienen soluciones vitales porque viven más cerca del problema y porque su futuro depende de la autodeterminación. Ellas saben que la filantropía y la ayuda son limitadas, caprichosas e inestables.

Los países altamente industrializados deben enfrentar el hecho de que solo podemos salvar al planeta de una catástrofe climática mayor con la ayuda y la colaboración de los líderes del hemisferio sur, las comunidades indígenas y las personas comunes con el mayor interés en el futuro de nuestro planeta.

En las últimas décadas, los financiadores con los bolsillos más profundos han invertido en la modificación de las políticas nacionales, la reforma de los sectores industriales y el desarrollo de nuevas tecnologías. Han puesto en marcha mercados de comercio de carbono y han transformado la producción mundial de energía. Sin embargo, estas estrategias no han impedido el aumento de las temperaturas, lo que hará que parte de nuestro planeta sea inhabitable si no lo corregimos. Por supuesto, no hay suficientes fondos de fundaciones en el mundo para contrarrestar el poder de la industria de los combustibles fósiles y cambiar los motores económicos del cambio climático. Los factores subyacentes del cambio climático, como la extracción de recursos, la explotación económica y la supresión de los derechos humanos, siguen siendo en gran medida indiscutibles para los grandes financiadores. Pero hay otra forma de hacerlo.

¿Cómo se da el salto? Invirtiendo en aquellos que ya tienen relaciones directas con los movimientos que crean un cambio en el terreno. Los intermediarios existen como puentes entre grandes donantes y los innovadores creativos de base. Tienen el historial, las relaciones y los procedimientos de investigación. Han desarrollado medidas apropiadas de evaluación y rendición de cuentas.

Desde tiempos inmemoriales, la gente común suele encontrar las mejores soluciones para problemas generalizados. Llámalo de base. O llámalo resolución comunitaria de problemas. Pero lo que sabemos con certeza es que ya es hora de que los financiadores escuchen a la gente en las calles y ya no «piensen en grande», sino que piensen de manera amplia, como en una multitud de soluciones locales, creativas y dirigidas por personas al cambio climático, que una el suelo con el cielo.

 

Por: Lindley Mease. Coordinadora del Fondo CLIMA en Thousand Currents

 

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