Emprender suele comenzar con una idea, una necesidad o un propósito. Pero convertir ese impulso inicial en una empresa sostenible exige mucho más que talento: requiere estructura, acompañamiento, visión financiera y capacidad para tomar decisiones en medio de los retos del día a día. Así lo demuestran las historias de Avelí Café, en el sector rural, y Olga Arango Ilustradora, en el entorno urbano, dos emprendimientos que reflejan el camino que viven miles de empresarios en Colombia para crecer más allá de la subsistencia.
En el municipio de Concepción, Vanessa Vargas y Diana Franco dieron vida a Avelí Café con un propósito claro: garantizar un pago justo a una tía caficultora y crear una propuesta alrededor del café de especialidad. Con el tiempo, el emprendimiento evolucionó hacia experiencias sensoriales, desarrollo de marcas y productos innovadores que integran materias primas locales como lulo, tomate de árbol y guayaba. Sin embargo, crecer también trajo nuevos desafíos: liderar equipos diversos, fortalecer la comunicación, gestionar emociones y tomar decisiones estratégicas para consolidar el negocio.
En la ciudad, Olga Arango decidió transformar 14 años de experiencia en diseño gráfico en una marca propia que promueve la conservación de la biodiversidad colombiana. Su propuesta pasó de los servicios creativos a productos físicos como libretas, termos y tazas que cuentan historias sobre la fauna y flora del país. Ese salto la llevó a enfrentar nuevos aprendizajes en logística, inventarios, costos y finanzas, demostrando que una idea con propósito necesita también una estructura empresarial sólida para permanecer y crecer.
Estos casos reflejan una realidad más amplia de la microempresa en Colombia. De acuerdo con el Centro de Estudios de la Empresa Micro, este segmento representa el 95,1 % del tejido empresarial del país, pero enfrenta brechas importantes: el 49 % de las personas emprende por necesidad, el 73 % registra ventas mensuales inferiores a los $5 millones, el 59 % de los propietarios no cuenta con un salario fijo periódico y el 42 % trabaja los siete días de la semana para sostener su actividad económica.
Frente a este panorama, Interactuar acompaña a los empresarios desde una mirada integral, entendiendo que el crédito es importante, pero no suficiente. A través de programas como Tork Transforma, Alístate y MBA, emprendedores como Olga Arango y las fundadoras de Avelí Café han fortalecido su modelo de negocio, su toma de decisiones financieras y su visión estratégica. “Las microempresas no solo necesitan mecanismos de financiación, también necesitan mecanismos de relacionamiento y de acompañamiento que les permitan organizarse mejor, tener modelos de negocio diferenciados, abrir nuevos mercados y conectarse con otros actores”, destacó Andrea Zuluaga, directora de Transformación Empresarial de Interactuar.
En su más reciente balance, Interactuar acompañó a más de 55.700 empresarios con crédito vigente y llegó con servicios de acompañamiento de valor a más de 21.000 de ellos. Además, el 54 % de las personas atendidas fueron mujeres y el 97,2 % de la operación se concentró en empresarios de estratos 1, 2 y 3. Con presencia en 240 municipios y 11 departamentos de Colombia, la Corporación reafirma que fortalecer la microempresa es una apuesta por la equidad, la productividad y el desarrollo territorial. Porque crear empresa es apenas el comienzo; sostenerla, hacerla crecer y convertirla en motor de oportunidades es el verdadero reto.




