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La nueva normalidad en la filantropía familiar

El auge de la filantropía familiar fue el supuesto en el que se basó el último Seminario de Ciencia y Sociedad de la serie online 2021 de ERNOP (Red Europea de Investigación sobre Filantropía). «El compromiso con las empresas familiares» -éste era el título del seminario- fue el eje de la presentación realizada por Peter Vogel, profesor de Empresa Familiar y Emprendimiento y titular de la Cátedra Debiopharm de Filantropía Familiar en el IMD de Lausana y autor del interesante libro Family Philanthropy Navigator. Moderando la reunión y recogiendo los comentarios de los participantes, surgieron varios puntos desafiantes.

Algunos de ellos los considero cruciales para el futuro desarrollo de la filantropía como cuestión global, tanto desde un punto de vista cultural como según las perspectivas que darán forma a la filantropía en los próximos años.

La filantropía se considera cada vez más como una parte integral del enfoque de la empresa familiar. Ya no es, por tanto, algo separado o una orientación para «hacer el bien», sino, más concretamente, un componente de pleno derecho de toda la estrategia de la empresa familiar. La consecuencia evidente es el paso de un enfoque unidireccional -del filántropo a los beneficiarios de la acción filantrópica- a un enfoque multilateral (mucho más que un simple bidireccional), capaz de mantener unidas a las familias a través de las generaciones.

Las familias emprendedoras, en este sentido, pueden ser vistas como agentes estratégicos del bien capaces de identificar los temas en los que quieren «trabajar» en su estrategia filantrópica, instaurando modelos innovadores de acciones y prácticas, identificando a los múltiples interesados como destinatarios y, al mismo tiempo, siendo parte activa de dicho cambio.

Un cambio de paradigma decididamente importante que, sin embargo, es capaz de captar la complejidad de la época en la que vivimos y generar una auténtica innovación social desde el punto de vista de responder a esta complejidad con un pensamiento, unas respuestas, unas herramientas, unas prácticas y unas directrices adecuadas.

Así pues, la chispa inicial de la filantropía como deseo de hacer el bien requiere una inversión creciente en la profesionalización del enfoque filantrópico por parte de las familias emprendedoras, es decir, la filantropía como catalizador y generador, no sólo a nivel externo sino también en la dinámica familiar desde el punto de vista de la cohesión, la reputación, el impacto global generado.

El otro aspecto crucial, en este cambio cultural, es el auge del ser cohesionado, una de las características de la filantropía de las familias emprendedoras mencionadas en el libro de Vogel. Este rasgo puede considerarse uno de los vehículos más eficaces para reunir los valores personales e internos junto con las actividades y estrategias empresariales, lo que, en palabras de Vogel, constituye el efecto indirecto para desarrollar otras actividades (filantrópicas) de las familias emprendedoras.

Esta cultura holística, que parece conformar la forma en que las familias emprendedoras conciben su filantropía, tiene un profundo impacto, en mi opinión, en la promoción como vehículo para reunir a las personas en torno a temas y valores, así como para animarlas a comprometerse con causas y temas. Además, también es la razón por la que este tipo de filantropía se centra cada vez más en los temas y no en los lugares (otro de los conceptos de Vogel), aunque el trasfondo cultural tiene un profundo significado en la forma en que las familias emprendedoras dan forma a su enfoque y acción.

Un enfoque integral de los problemas complejos, en otras palabras, que busca formas holísticas de identificar las causas y proponer soluciones coherentes con los valores y la historia familiar. Una modalidad que, en realidad, nos permite considerar la filantropía como mucho más que la voluntad de hacer el bien. De hecho, está más relacionada con los pensamientos y las creencias que hay detrás de las acciones y una forma poderosa que mantiene unidos los valores, la visión, las habilidades, los conocimientos, la experiencia. Integración es la palabra que mejor describe, desde mi punto de vista, cómo la filantropía familiar se enfrenta a esta desafiante «nueva normalidad» y da forma a su futuro.

Simona Biancu es fundadora y directora general de ENGAGEDin

Artículo tomado de: https://www.alliancemagazine.org/blog/the-new-normal-in-family-philanthropy/

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